El día terminó en memoria de la niña interior...
- Anto-azul

- 4 jul 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 30 jul 2025

“Hay una niña que llora dentro de mí, y cada vez que la escucho, me convierto en mujer.”
– Piedad Bonnett, escritora colombiana
Primero ¿Qué es la niña interior? La niña interior es una parte esencial y viva de nuestro mundo emocional. Es esa versión nuestra que guarda memorias, sensaciones y emociones vinculadas con las experiencias tempranas de la infancia. No se trata de una metáfora superficial, sino de un concepto psicoemocional con fundamento en la psicología analítica de Carl Jung, quien la denominó como el "arquetipo del niño interior" (Jung, 1951).
Esta niña está presente en cada mujer adulta y se manifiesta en los momentos de vulnerabilidad, necesidad de amor, miedo al abandono o deseo de validación.
La niña interior representa la memoria emocional no elaborada. En nosotras, mujeres que hemos asumido roles de cuidado (madres, hijas, hermanas, enfermeras, profesoras, trabajadoras domésticas, asistentes) muchas veces esta niña queda relegada al olvido, pues cuidar de otras personas se convierte en prioridad.
Sin embargo, he aprendido que ignorarla no la hace desaparecer. Ella sigue manifestándose, a veces en forma de tristeza inexplicable, ansiedad o autoexigencia extrema.
Desde esta mirada, sanar a nuestra niña interior no es un lujo, ni una moda; es una necesidad psicológica que restaura el equilibrio emocional y fortalece nuestra identidad.
Ahora, cierra los ojos y solo para ti responde ¿hoy por qué le agradeces a tu niña interior?
Comprenderla (a nuestra niña interior) es el primer paso para transformarnos. Es una decisión profundamente femenina, volver la mirada hacia nosotras, abrazar lo que fuimos y lo que aún necesitamos.
Finalmente, no estamos rotas: estamos llenas de vida que desea expresarse con autenticidad y sin culpa.


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