El espacio que nos da el vacio
- Anto-azul

- 10 dic 2025
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 12 dic 2025

Cuando quitamos todo lo que ocupa espacio -trabajo, agendas, clases, correos, ansiedad, ruido mental- lo que queda no es la nada. Lo que queda es el lugar donde puede aparecer algo nuevo: un espacio vacio.
El vacío es ese terreno fértil antes de la siembra. Ese silencio que antecede a la música. Ese respiro entre una etapa y la siguiente.
-Sin vacío no hay transformación. Solo acumulación-.
A lo largo de nuestra vida siempre nos transcurren vacíos (Por ejemplo cuando finalizamos un curso, una etapa, una relación o una vieja versión).
Por ello, hoy apuesto a que el vacío no llega para destruirnos, sino que llega para abrir espacio a lo que nos toca construir en esta nueva fase de la vida profesional, emocional o vital.
Quizás -por eso- cuando la vida está llena, no escuchamos nada. Solo reaccionamos.
Pero cuando aparece un espacio -aunque duela, aunque dé miedo- ahí surge la pregunta más honesta: ¿Ahora qué necesito en realidad? Y, en la infinidad de posibles respuestas podríamos darnos el permiso de habitar: la fatiga que no quería aceptar, el anhelo que se ha venido postergado, la intuición que me estaba murmurando, la fragilidad que pide mi cuidado y la parte de mi que quiere otra forma de vivir.
***Vacio: espacio intermedio y sagrado donde podemos volver a comenzar.***




Comentarios