¡El deber de la ternura!
- Anto-azul

- 10 sept 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 15 sept 2025

“La ternura no pide nada: simplemente da y en ese dar se multiplica.”
Gabriela Mistral
Desde mi óptica empiezo por la otra cara de la misma moneda. El derecho a ser vulnerables es un recordatorio de que no somos de hierro, ni de piedra, ni de humo. Somos cuerpos cansados, corazones que laten y a veces se quiebran, almas que necesitan pausa.
No deberíamos justificar el cansancio, tampoco pedir perdón por llorar: la fragilidad no nos resta dignidad, nos devuelve humanidad. Reconocerla es un acto de valentía, porque implica mostrarnos sin disfraces, con todas nuestras fisuras, con la piel blanda y el pulso tembloroso.
La ternura, tan malentendida, suele confundirse con debilidad. Pero en realidad, la ternura es fuerza silenciosa, coraje sin estridencias. La persona que se atreve a ser tierna, ha renunciado a la coraza del cinismo, y ese gesto exige una valentía inmensa.
La ternura es resistencia frente a un mundo que premia la dureza, es la posibilidad de cuidar y ser cuidadas, de sostener y dejarnos sostener, sin miedo a que nos llamen frágiles. Y es que la fragilidad es también un territorio de poder.
Después de todo, la valentía en femenino no grita, no impone, no necesita demostrar que nada duele. La valentía en femenino es la que se atreve a llorar en público, a extender la mano, a decir “necesito ayuda” sin vergüenza. Es recordar que la suavidad también corta, que la ternura también transforma, que lo invisible —ese cuidado cotidiano— sostiene mundos enteros.
Por eso hoy, con el cuerpo cansado y el alma en susurro, puedo reclamar nuestro derecho a la vulnerabilidad y a la ternura. No como concesión, sino como afirmación radical de vida: porque lo humano se sostiene más en un abrazo que en un grito, más en una caricia que en un golpe, más en la valentía de ser tiernas, que en la violencia de fingir fortaleza.
Que nos encuentren sin más pretensiones que poder ser, por cara - el derecho a la fragilidad y por sello - el deber de la ternura.




Apreciada escritora, que hermoso ser eres, nos proyectas a ser mejores personas cada dia,gracias por ser como eres,mi admiracion y respeto.